Relaciones sanas

09.09.2018


Y ¿cómo se convierte el enamoramiento en amor y se sostiene éste?

El enamoramiento se convierte en amor cuando se superan las primeras pruebas de la atracción/pasión (en ocasiones descontrolada), el hipnotismo hacia el otro y dejar de necesitarle, pero sintiendo el deseo de seguir ahí...

Cuando se sigue ahí, el amor se sostiene por lo que uno siente y no por lo que uno firma, eso sirve para los contratos relacionados con la materia y los sentimientos no se pueden contratar, mucho menos comprar porque el amor no es un negocio, no es un amo ni un buen partido. (negrita= autor desconocido)

Se dice que el matrimonio es una promesa de amor, fe y esperanza (negrita= autor desconocido), pero las promesas se rompen, la fe se pierde y la esperanza se convierte en sufrimiento cuando ya no hay amor entre ellos.

Y..., ¿nos planteamos alguna vez que si, realmente, las personas están destinadas a encontrarse eso implicaría que el hilo que las une puede enredarse, pero no romperse?. ¿Que sólo se debe aprender de las lecciones que llegan a nuestra vida a través de las experiencias presentes y así se van desenredando los nudos que impiden que se encuentren?

Y..., si se consiguen superar esas pruebas, cuando llega, hay que poner lo mejor de uno mismo para que sea una relación sana y las mejores relaciones están hechas de acuerdos personales en las que se gestiona la convivencia como un equipo manteniendo el respeto mutuo, así como se admira al otro y se agradece todo lo que se comparte. Es amor genuino, es no aprisionarse con exigencias innecesarias y enamorarse de nuevo, en cada despertar, de quien comparte con uno su vida porque así lo elije cada día sin esperar nada de cara al futuro, pero si confía en seguir viviendo la mejor experiencia posible.   

El amor genuino construye relaciones sanas, esas que no son perfectas pero son aceptadas, respetadas y compaginadas de tal forma que se pueden sostener en armonía con un cierto equilibrio entre las bajadas y las subidas porque se aprende a llevarlas sin juzgarlas y se fortalecen a través del apoyo y la admiración mutua. 

Una relación sana no es casualidad, es el fruto de quienes saben la diferencia entre relaciones sanas y las que no lo son.                      

                                                      M Paz Coach de Vida