La mente pensante, esa que no deja de tener ideas interrumpiendo el libre fluir de la intuición y las sensaciones arraigadas al cuerpo.

Es normal que pensemos, el cerebro está para eso, para reflexionar, indagar, organizar, plantear..., en este mundo no haríamos nada sin él, pero ni todas las ideas sirven o son para realizarlas, ni todas las cosas necesitan de una organización, un planteamiento o indagación. A veces, lo único que se necesita es conectar con esa parte de nosotros que va más allá de los pensamientos y viene directamente de lo que podríamos llamar, nuestra parte sabia, esa parte de nosotros que lo sabe todo. Esa parte que también conecta con la sabiduría del todo, del Universo o la vida misma.

Muchos de nosotros estamos acostumbrados a seguir los impulsos derivados de nuestras ideas sin una previa reflexión sobre si es realmente necesario. Siempre he dicho que somos como robots de nuestro inconsciente (cerebro) algo que ya está más que demostrado por la neurociencia y es curioso cómo aun así, nos creemos que somos libres y dueños de nosotros mismos.

Es normal, pues nuestro consciente nos hace creer que eso es lo que somos, dueños de nuestras acciones y planteamientos porque éste no se percata del inconsciente que es mucho mayor, es la profundidad del iceberg donde se encuentra la verdad más profunda y que nos llevará toda una vida ir revelando y tomando consciencia de tan sólo algunas cuestiones, otras nos las llevaremos como asignaturas pendientes.

Escucha tu sentir interno, escucha tus sentimientos más profundos. Cuando hay sufrimiento, no importa el tipo de sentimiento, simplemente esto indica que hay algo que no es lo que creemos que es, o no van las cosas como deberían ir si queremos estar en paz y sentirnos satisfechos de nuestra vida. A veces puede ser que no nos atrevemos a dar algún paso, cansados de la vida que llevamos. Una añoranza del alma que los condicionamientos mentales no permiten que se cumpla. Muchas otras serán autoengaños, engaños derivados de percepciones determinadas y erradas interpretaciones por parte de nuestra mente al ir cargadas de creencias falsas y condicionamientos innecesarios, lo que podría llamarse programas que intoxican y limitan nuestros pensamientos, sentimientos, además de nuestras palabras y actos.

Anímate a sentir tu corazón. Anímate a dejarte llevar por esa parte de ti que siempre le das de lado, la anulas diciéndole que no tiene razón y que no piensas esperar a ver qué es lo que se revela. Tal vez le cuentas que está mal lo que desea y, por supuesto, no tiene importancia porque nunca se le dio valor, es lo que aprendiste.

Cuerpo, mente y alma, un conjunto perfecto para manejarse en este mundo, pero tan difícil de equilibrar por la falta  de conexión, atención y de costumbre,  además de una educación que ha ido, mayormente, en la dirección contraria a nuestra verdad más profunda.

Ahora toca aprender y tomar conciencia de todos esos caminos desviados para poder abrir nuevas direcciones hacia la paz y el equilibrio interior.

Recomendaciones:

Lo siento por aquello que hay en mí que me impulsa a decir, o hacer, cosas que sólo me traen desdicha, desilusión, frustración o, simplemente, no me llena y acabo cansándome, aburriéndome y siempre quiero más, nunca me siento satisfecho, nunca tengo suficiente. Lo siento, perdóname, gracias, te amo.

Suelto y dejo ir esas creencias que hay en mí que me impulsan a actuar sin reflexionar antes, sin escuchar mi interior, mi intuición o mi cuerpo. Suelto y dejo ir, suelto y confío...

Suelto y dejo ir todo aquello que me engaña. Esos condicionamientos e ideas que provienen de expectativas que no son el destino de mi alma sino deseos egoístas de mi mente, tal vez tengo un complejo o carencia disfrazados de necesidad de algo que me consuele. Suelto y dejo ir, suelto y confió...

Suelto y dejo ir todo lo que me impide escuchar mi corazón, mi intuición y mi alma. Suelto y dejo ir, suelto y confío...

                                                                            M Paz Coach de Vida

El ahora es el único momento en el que podemos cambiar algo. 

En el aquí y ahora estamos o existimos. También están todos nuestros recuerdos y todas nuestras posibilidades. Cuando algo pasa dentro de nosotros, tanto si es porque algo externo nos afecta, (incluye nuestro estado físico) como si es por un motivo interno como tener pensamientos que afectan nuestros estados emocionales: ansiedad, miedo, preocupación...,  ocuparse es la mejor opción, en lugar de preocuparse y esto implica hacer o no hacer, estar o no estar, sentir o no sentir, tal vez, cambiar lo que se siente...

Ahora toca aclarar lo que significa "ocuparse" ya que puede interpretarse como hacer algo a nivel externo como reacción a..., y no como resultado de una decisión que ha sido tomada desde la reflexión y la paciencia que requiera la situación para que lleguen las respuestas. El momento adecuado según nuestra intuición o sensaciones, tal vez llegue un toque desde fuera expresado en el comentario de alguien, por ejemplo. 

Para ocuparnos de lo interno, podemos hacernos la siguiente pregunta ¿qué hay en mi para estar viviendo/sintiendo esto?.

Y cómo veis, he dicho "ocuparnos" ya que no se trata de preocuparse, eso es cosa de la mente que hace que desconectemos de nuestra intuición o sensaciones. Nos perdemos la oportunidad de actuar desde el lugar correcto. Si tomamos una decisión porque nos preocupamos debido a  nuestros condicionamientos asentados como creencias, o desde el miedo que viene del instinto de supervivencia, en lugar de hacerlo desde el corazón.

Aquello que nos sucede y consideramos como fracasos, es para aprender de los errores de forma que, cuando algo no funcione, pueda saltar una alarma interior que nos avise, pero no para que crearnos miedos innecesarios. 

"Un error es un suceso perfecto para poder comprobar lo que funciona y lo que no" y de ahí empezamos a obtener la sabiduría para ser más sutiles y efectivos en nuestra vida.

En esta vida, aprendemos y nos transformamos, o tememos.

Tal y como expreso en mi libro -Yo Sí Puedo-:

 "El verdadero fracaso es no intentar siquiera hacer lo que eres capaz de hacer, tenga el resultado que tenga", 

y la pregunta que precede a esta frase inspirada:

¿crees que atreverte a hacer algo tiene el suficiente valor como para no darle importancia a la posibilidad de lo que llamas fracaso?

El fracaso es un resultado no deseado y nos bloqueamos por las expectativas.

Recomendaciones:

Lo siento por aquello que está en mi que me desconecta de mi verdadera esencia, mi intuición y mis sensaciones internas correctas. Lo siento, perdóname, gracias, te amo.

Suelto y dejo ir todo aquello que hay en mi que me engaña, pensamientos, condicionamientos, creencias..., desconectándome de mi verdadera intención y lo que mi corazón realmente desea. Suelto y dejo ir, suelto y confío.

Suelto y dejo ir todas esas creencias sobre si debo, o no, actuar y que debería preocuparme, en lugar de ocuparme, haciendo que me precipite en mis decisiones, bloqueando mi intuición y sensaciones más profundas y relevantes que me llevan a las decisiones correctas. Suelto y dejo ir, suelto y confío.


M Paz Coach de Vida

¿Te quedas en la superficie  o vas a las profundidades?

La mayoría de las personas se mueven en la superficie, algunos sólo en la orilla, de un sin fin de actividades, situaciones, experiencias, detalles de la vida que quedan sin ser vistos, ni si quiera sospechados y no pueden servir de chivato para darnos cuenta de una realidad más profunda que tiene que ver con nosotros mismos y el mundo que nos rodea, algo para lo que hemos venido.

En la superficie están las defensas, las barreras del miedo, los apegos y las identificaciones con todo tipo de cosas, pero nuestra forma que se manifiesta con un cuerpo y una mente, tiene también su profundidad y es la que está realmente relacionada con nuestra vida y el mundo en el que vivimos, lo que sucede es que nos distraemos tanto con la superficie que, normalmente, no vemos más allá de ella. 

En las profundidades está la esencia de la creatividad, la verdadera intención, el sentimiento del corazón y si conectamos con eso, accedemos a las verdades de nuestra alma y la comprensión de nosotros mismos, pero pareciera que no todos vinieron a bucear, algunos sólo tienen que surfear y son esos casos en los que me encuentro con la expresión: "eso es demasiado profundo para mi".  

Quien bucea, en lugar de flotar, ve afectada su satisfacción por comunicar porque cuesta entenderse ya que, normalmente, quien sólo surfea no quiere saber nada del fondo. A veces, hasta se da a entender que quien profundiza está loco, se complica la vida y es rechazado, como que no es correcto o adecuado y si se lo cree, se sentirá inadecuado porque el otro aparenta saberlo todo y, por eso, no necesita de esa profundidad. 

Conecten con sus profundidades y saquen esa creatividad que hay en ustedes más allá de lo estipulado o acostumbrado, de lo que está bien, o está mal, que digan o hagan, simplemente, sean su mejor versión y eso no viene de la superficie...

Recomendaciones

Suelto y dejo ir todas esa creencias que hay en mi que me hacen creer que no soy lo suficientemente bueno, correcto, adecuado porque me comparo con quienes aparentan ser mejores que yo... Suelto y dejo ir, suelto y confío.

Suelto y dejo ir mi miedo a ser yo mismo, a ser esa verdad que viene de mi corazón y que deseo mostrarle al mundo, me crean o no, me sigan o no. Suelto y dejo ir, suelto y confío.

Suelto y dejo ir todas esas memorias que me hacen creer que no tengo derecho a trasmitir o a expresar lo que verdaderamente siento, lo que pienso desde lo más profundo de mi ser siendo un ejemplo de sabiduría para quienes quieran escucharme, y no de locura... Suelto y dejo ir, suelto y confío.

Suelto y dejo ir la creencia de que todos tienen que escuchar mis palabras de forma que, si no sucede así, siento que no sé lo suficiente, que me falta algo, soy incompleto, inferior..., y para ello, espero el momento correcto que la vida me muestre para compartir mi mensaje. Suelto y dejo ir, suelto y confío.


M Paz Cocah de Vida

Un tema delicado el de emitir un juicio sobre algo ya que eso  no implica juzgar detalles personales con intenciones molestas y cuando se hace eso, entonces, no es un juicio sano, es el hábito de juzgar y siempre empezamos por nosotros mismos. Todo aquello que no nos permitiríamos ni nos perdonaríamos, lo juzgaremos en los demás.

La opinión, la crítica y el juicio se reciben mejor cuando son solicitados, pero hay que tener en cuenta que cuando compartimos algo con los demás, o alguien en particular, ya estamos invitando, de alguna forma, a que nos den una opinión. Tal vez no sucedería  igual con respecto a la crítica y el juicio. Aún así, hay algunas personas que nos dicen, después de contarles algo, ¿me permites una opinión al respecto...? ¿Qué tal sienta eso?. ¿Contamos lo que contamos sólo porque necesitamos ser escuchados o deseamos la opinión del otro?. Las resistencias se suavizan cuando se comparte la opinión para enriquecerse, se acepta y se hace sin juzgar emitiendo una crítica constructiva y ésta viene dada de la aceptación, la tolerancia y el respeto, es lo que nos sirve, realmente, de ayuda. 

Lo que hacemos con nosotros mismos, después, lo hacemos con los demás y es que, algunas personas, estamos tan acostumbradas a machacarnos que somos nuestros peores jueces y emitimos nuestras peores críticas, nos tratamos mal sin darnos cuenta y podemos tratar mal a los demás, pero ahora pregunto: ¿Trataríamos a nuestro niño interior como si fuéramos un juez duro y poco comprensivo? 

¿Serías igual de estricto contigo mismo, y con los demás, si te vieras como ese niño pequeño que necesita comprensión y paciencia?

Muchas veces, cuando juzgamos o criticamos en demasía, es porque algo nos parece injusto, poco normal, nos molesta, algo nos da miedo.... Esto puede derivar en preocupación y preocuparse no soluciona nada (aunque, a veces, no podemos evitarlo), pero se trata de ocuparse. Si no podemos evitar el preocupamos, criticar o juzgar innecesariamente..., podemos buscar técnicas y herramientas para dejar de hacerlo. Lo que sucede, eso si, es que tenemos que darnos cuenta de que estamos dando vueltas en esa ruleta del juicio, la crítica y la opinión innecesaria, una y otra vez..., restándonos energía y perdiendo la oportunidad de cambiar. Para cambiar un hábito hay que practicar el nuevo y, si aprendimos a machacarnos, también podemos aprender a respetarnos, comprendernos y dejar de dar vueltas innecesariamente, esa es la corrección con uno mismo.

Recomendaciones:

Lo siento por aquellas memorias que hay en mi y que hacen que me critique creyendo que hay algo malo en mi y que quiero corregir machacándome psicológicamente, en lugar de aceptarme y confiar en que voy a cambiar esos hábitos, costumbres, esa ignorancia e inconsciencia sin necesidad de tratarme mal, sólo suelto y confío. 

Suelto todas esas memorias que hacen que me trate mal y tenga hábitos que no me benefician a nivel emocional. Suelto y dejo ir, suelto y confío.

Suelto y dejo ir esa costumbre de querer corregirlo todo, principalmente, cuando no es asunto mío y no espero a que me soliciten opinión, o ayuda, primero. Suelto y dejo ir, suelto y confío.

Suelto y dejo ir esa costumbre de criticar, corregir y juzgar algo, o a alguien, sin necesidad porque no saco nada productivo. Suelto y dejo ir, suelto y confío.

M Paz Coach de Vida


¿Amas tu cuerpo o sólo le haces culto?

Lo único que tendremos "siempre" hasta que nos vayamos es nuestro cuerpo.

En esta vida llegamos a poseer muchas cosas, algunos más que otros y hay quienes tienen demasiado, en relación a lo que realmente necesitan, pero nada de eso nos lo vamos a llevar al otro lado. Todo es materia, incluido nuestro cuerpo, con la diferencia de que éste lo podemos sentir dentro, nos afecta y nos acompañará hasta el final de nuestros días. Es un tema interesante para reflexionar ¿qué sentimos por nuestro cuerpo?, ¿qué nos hace sentir el cuerpo que tenemos?

Lo juzgamos, lo machacamos, lo ignoramos, nos avergonzamos de el o, por el contrario, lo escuchamos, lo observamos, lo atendemos correctamente...

Hacer lo correcto por nuestro cuerpo puede resultar difícil cuando estamos movidos por los condicionamientos sociales y por motivos errados de forma que nos cuesta tomar conciencia de que, éste, es el primer reflejo de nuestras emociones, conflictos o nuestros verdaderos problemas. El cuerpo actúa, en un gran porcentaje, a expensas de nuestras emociones lo que puede parecer que, en ocasiones, está en contra de nosotros cuando, en realidad, sólo está somatizando aquello que, emocionalmente hablando, ya no podemos sostener más y para liberarnos del peso, o de la carga mental, el cuerpo se hace cargo y lo representa a través de su forma y de su salud. Entonces éste cambia para mejor o para peor igual que mantiene la salud o la va perdiendo..., pero no tiene nada en contra de nosotros, no decide detrás de nosotros para fastidiarnos, no tiene esa capacidad.

Hay una percepción que suele ser inconsciente y es que, cuando algo no va bien en nuestro cuerpo, lo interpretamos como si todo el cuerpo estuviera mal, lo generalizamos. Tenemos una enfermedad que nos limita de alguna forma, pero mentalmente hablando, nos sentimos enfermos en nuestra totalidad, nos identificamos con los síntomas cuando hay muchas cosas más que funcionan bien en el y lo único que hace es reflejarnos lo que nos sucede a un nivel profundo para que nos demos cuenta, no para que nos sintamos enfermos. Hay partes que podrían estár dañándose, pero hay muchas otras que siguen sanas...

 ¿En qué partes y estados de nuestro cuerpo nos enfocamos? ¿Estamos realmente conectados con nuestro cuerpo?

Muchos, en lugar de amarlo, le hacemos culto, pero ¿hay diferencia? si, por supuesto que la hay y muchos ya lo sabéis.

Cuando le haces culto al cuerpo, esto no implica que lo escuches realmente y en profundidad. Aquellas profundidades que hacen que te des cuenta de lo que te está diciendo, el cuerpo te habla y ya hice alguna referencia sobre esto en mi libro (Yo Sí Puedo) con mi experiencia de "las tripas me hablan", lo que cuento es sólo un pequeño ejemplo, pero eso si es estar conectado con el. El cuerpo es todo un receptor y emisor, las dos cosas. Como receptor podría indicarnos (por ejemplo) si estamos donde queremos estar o, por el contrario, sería nuestra mente la que nos guíe sin darnos cuenta de que el cuerpo no miente, pero la mente si. Como  emisor está trasmitiendo a los demás y de ellos depende que vean, o no.

Por otro lado, podemos estar rindiendo culto al cuerpo porque no soportamos su forma cuando lo descuidamos, nos juzgamos y avergonzamos de el. Hay que reconocer que cuesta..., en la sociedad en que vivimos, con tantas comparaciones y adoración al cuerpo "supuestamente" perfecto, aceptarlo como es y, a partir de ahí, enfocarnos, simplemente, en el mejor estado que pueda tener para sentirnos ligeros, cómodos y sanos, pero no porque lo rechacemos, lo cual no sería más que un ejemplo de falta de amor hacia uno mismo y esto es lo que hemos estado aprendiendo muchas personas durante años, nuestro propio rechazo, ¿es incoherente el humano en algunos aspectos? ¿qué animal se rechaza a sí mismo?

Una cosa es que no nos guste algo por el motivo que sea, el libro de los gustos está en blanco, y otra muy diferente es que eso que no nos gusta nos provoque tal rechazo que nos ataquemos psicológicamente a nosotros mismos impidiéndonos aceptarlo y, si se puede, hacer algo al respecto, buscar el cambio, pero empezando por haberlo aceptado primero, y después se encontrará la forma en la que uno se sienta más cómodo consigo mismo.

Y esto ya es personal, a los cincuenta me dije: no pienso seguir el resto de mi vida inconsciente de mi misma, esto no merece la pena, al menos, no para mi. Y en algunas ocasiones, también, me he dicho: de mayor no quiero ser una viejita enferma, amargada o sin conocimiento del para qué de mi existencia careciendo de conciencia en relación a mi misma y al mundo en el que estoy. Por el contrario, quiero ser una viejita consciente, amarme a través de mirar por mis sentimientos, conocerme y respetarme de forma que, cuando llegue el día en que tenga que irme, me haya merecido la pena y la alegría esa felicidad, o ese sufrimiento, de todo lo que haya vivido, que haya tenido una comprensión y una toma de conciencia determinada.

Lo cumpliré, no lo cumpliré..., no es una promesa lo que me hago, es una reflexión convertida en acción y hacia la que voy caminando día tras día conociéndome, observándome y haciendo todo lo que puedo para que eso se cumpla, pero cometiendo errores, muchos...., y a la vez, disfrutando como puedo del camino, mi fin no tiene sentido si no aprendo a disfrutar del aquí y ahora, igual que si no procuro ver más allá de mis ojos en cada presente y eso incluye lo que vivo a través de mi cuerpo, así es que, toca hacer deberes...

Recomendaciones:

Lo siento por las memorias que hay en mi que no tengo en cuenta el valor de mi cuerpo, tenga la forma que tenga. A mi verdadero ser, a mi niña interior: lo siento, perdóname, gracias, te amo...

Suelto y dejo ir todas esas memorias que me impiden aceptar mi cuerpo tal y como es... Suelto y dejo ir, suelto y confío...

Suelto y dejo ir todos esos condicionamientos que me han hecho creer que mi cuerpo tiene algo malo, que tiene algo en contra mía, o simplemente no me gusta,  olvidándome de que yo nací con el y que el es un reflejo de mi misma. Suelto y dejo ir, suelto y confío...

Suelto y dejo ir todo aquello desagradable que me hayan dicho sobre mi cuerpo y me lo he creído, suelto y dejo ir, suelto y confío...

Suelto y dejo ir todo el dolor que mi cuerpo alberga por todas esas memorias que hay en mi y que las estoy reflejando a través de mi salud o de mi forma. Suelto y dejo ir, suelto y confío...

Suelto y dejo ir todas esas memorias que me impiden escuchar de verdad, desde lo más profundo, el mensaje que me está enviando mi cuerpo con las enfermedades, síntomas o cualquier otro suceso que viva a través de el. Suelto y dejo ir, suelto y confío...


M Paz Coach de Vida


Abrirse, o no abrirse a los demás, es cuestión de inclinaciones personales y seguridad en uno mismo, unido a lo que el otro nos proyecta. Y es que, ¿permito que entre en mi vida, en mi privacidad..., o no lo permito?, ¿quiero que esté dentro, o fuera de mi vida? Tal vez pasando de lado.... Todo esto nos puede generar temores a la intimidad con las personas y el mundo se va construyendo de toda esa suma de intimidades.

Todos tenemos nuestra emocionalidad y con unos niveles determinados de forma que, quien no comparte lo que uno cree que sería lo correcto en la forma de sentir, o expresarse, muy posiblemente no formará parte de esa intimidad.

La intimidad depende, por lo tanto, en un enorme porcentaje de nuestras emociones y las de aquellas personas que se cruzan con nosotros. ¿Uno es muy sensible y el otro muy apático? ¿Uno es apasionado hasta la médula y el otro frío como el hielo? ¿Me desbordan las emociones tan explosivas de quien tengo a mi lado?... Muy complejo esto de las emociones ¿verdad?

 Ser sensible a los corazones ajenos, pero sin perjudicarse nadie es elegir entre la paz o la guerra y así nos encontramos constantemente actitudes que tienden a pacificar y las que tienden a pelear. Están quienes huyen y evitan cualquier contradicción, disputa o conflicto, pero teniendo en cuenta que cada uno lidera con sus ideas y emociones y, en consecuencia, hay situaciones en las que habrá que elegir alguna opción, alguien tiene que sopesar, discernir, tal vez juzgar, qué es lo correcto o más conveniente para todos y que se tome una decisión.

Quienes carecen de control emocional y sufren ciertos estados elevados de emociones dañinas, pueden convertirse en una fuente destructiva para quienes son afectados por ellos. Esto le puede suceder a cualquiera en cualquier momento, pero si es la dinámica, o la inercia común que se repite y no se toma conciencia, entonces resultan perjudiciales, tal vez destructivos.

De ahí que, cuanto más avanzamos emocionalmente, más posibilidades tenemos de mejorar nuestra vida y, en consecuencia, el mundo entero. Cada uno mira por si en lo que necesita y, después se trata de compenetrarnos y complementarnos en actividades,  eso es crear, sostener y mejorar un mundo.

Aquella persona que tiene la capacidad de captar la debilidad, o ese pequeño hueco, casi imperceptible, en el que meterse para intervenir en un conflicto de forma que, lo hace en el justo momento y de la forma correcta, consigue explotar toda la posibilidad emocional que está volcándose en ese conflicto y que forma parte de todos los que intervienen en él, sacando partido del mismo. En cambio quien es muy sensible a esto, tal vez huya..., o si es emocionalmente apático quizás pasará..., o excesivamente susceptible viéndose influenciado además de, muy posiblemente, involucrado si reacciona a la situación..., y nada de esto saca partido a la situación.

De grandes conflictos personales, surgen las mayores guerras en el mundo.

Todo aquel que se queda en espera cuando las cosas son insalvables y termina agotando sus propios recursos, más que un propósito, sería un despropósito.

Todo crecimiento surge de sacar luz de cualquier conflicto ya que ¿Cómo crecer sin desavenencias o discrepancias?, esa es la vida, esa es nuestra vida.

Si eres muy sensible a...

Si tu estado de ánimo está...

Si tus sentimientos son....

Recomendaciones:

Suelta y deja ir, suelta y confía...

Suelto y dejo ir todo aquello que hay en mi que me provoca malestar emocional cuando, en verdad, podría pasar y estar en paz. 

Suelto y confío en que la vida me muestra todo lo que necesito cada vez que le pido y eso me tranquiliza, me da paz.

Suelto y confío en que las cosas se pueden resolver de mutuo acuerdo sin intención de hacerme daño y sin querer hacer daño yo, elijo paz a guerra, conflicto o tener la razón entregando a la vida mi petición de que "lo mejor para todos sea manifestado", y ya está hecho.

Suelto y dejo ir todo aquello que está en mi y que me provoca confusión emocional y mucho nerviosismo. Suelto y dejo ir, suelto y confío.

Suelto y dejo ir todo aquello que hay en mi que me está provocando miedo a relacionarme, miedo a intimar, miedo a vivir... Suelto y dejo ir, suelto y confío. 

 

M Paz Coach de Vida


¿Sacas provecho de tus experiencias, o lo único que consigues es comerte la cabeza?

Y es que, cuantos de nosotros, intentamos siempre encontrar las respuestas lo antes posible, nos planteamos una y otra, y otra... queriendo llegar a una conclusión desde la mente con prisas, necesitamos la respuesta ¡ya! porque no soportamos estar con la incertidumbre ya que, lo que sea que necesitamos saber, supuestamente, es la respuesta a nuestro sufrimiento y cuando antes lo sepamos, antes dejaremos de sufrir ¿te suena?

Y ahí andamos imaginando, fantaseando, resolviendo con sueños nuestros problemas, deliberando, suponiendo... Uff, no nos cansamos y ahí es donde está la dificultad para que la respuesta verdadera nos llegue. Mientras estamos enredados en el pensamiento intentando resolver aquello que necesita de un tiempo (eso de reposar las preguntas...) no permitimos que la vida nos muestre, o nos muestra pero no lo vemos por estar entretenidos en nuestra imaginación. 

Cuando conseguimos entender algo, ese "ajá", ya lo entiendo..., la liberación que nos produce es maravillosa y es la sensación que estamos buscando constantemente en todos esos asuntos y ante todas esas experiencias que nos mantienen en vilo porque no las entendemos. Siempre hablamos de lo mismo..., preguntar, pero saber aceptar la incertidumbre, saber esperar a que llegue la aclaración, la respuesta. Aprender a diferenciar entre si "nos estamos montando una película" escribiendo un guión entero y somos muy creativos, estoy segura de ello, yo tampoco me libro, o confiamos que los detalles irán apareciendo hasta que el clic del "eureka" suene en nuestra cabeza, y es que a todos nos gusta sentirnos claros o ver las cosas claras.

La vida es pura incertidumbre para nosotros, aunque ésta si sabe lo que hace y si lo conoce todo, pero ¿cómo compararnos con tal inmensidad humanamente hablando? Desde nuestra mente lo mejor que podemos hacer es comprender que hay una conciencia detrás de todo esto y que sabe cual es la respuesta, cuando puede llegar y si tiene que ser así.

Recomendaciones:

Suelto y confío en que la claridad a mi confusión va a llegar cuando menos me lo espere. 

Suelto y dejo ir todo aquello que hay en mí que me quiere hacer creer que estar confundido es malo y que debo encontrar las respuestas ¡ya!, montándome películas mentales e impidiendo que la vida pueda traerme la solución, o la respuesta.

Suelto y dejo ir las creencias de que no puedo vivir con la incertidumbre comprendiendo que sólo tengo que saber gestionar mi inseguridad ante ésta aprendiendo a CONFIAR.

Suelto y dejo ir mis miedos a la vida, al dolor, a las creencias de que siempre me pasan cosas malas y mi incapacidad de creer que las cosas pueden cambiar, yo puedo cambiar...

Suelto y dejo ir todo aquello que me impide comprender que el valor de mis experiencias es también el valor de mi vida en sí misma, el sentido a mi vida surge del sentido de mis experiencias y acepto vivir con ello aprendiendo a CONFIAR.

Suelto y dejo ir todo el dolor y sufrimiento albergado por mis experiencias y que me impiden confiar en mi y en la vida comprendiendo que "puedo cambiar" porque, si yo atraje a mi vida experiencias dolorosas, también puedo atraer las que me aporten felicidad empezando por entender y transformar aquello que me causó tanto dolor.

Suelto y dejo ir, suelto y confío...


M Paz Coach de Vida


Tenemos la costumbre de querer obtener respuestas inmediatas y esto nos sucede porque no soportamos la incertidumbre, el no saber o no tener respuestas... 

Nos molesta sentirnos confundidos y creemos que está  mal estar así. Esto parece aparentar una persona insegura que no sabe lo que quiere y se desconfía de ella. Estamos en una sociedad que insiste (sin darnos cuenta) en que tenemos que tener las cosas claras y nos exigimos encontrar la claridad cuanto antes, sino, nos sentimos inferiores, torpes, diferentes a quienes, parece ser, tienen las cosas muy claras y saben todas (o casi todas) sus respuestas.

Pero la vida no es así, la vida nos trae muchas pruebas, muchas preguntas sin respuesta, al menos con cierta inmediatez, por lo que, el no necesitar saber algo inmediatamente, o tal vez nunca, es una liberación a favor de nuestra paz mental. 

La incertidumbre de la vida es la misma que la de los pensamientos, nuestras dudas pueden ser aclaradas esperando confiadamente en que la respuesta que tiene que llegar, y si tiene que llegar, se mostrará ante nosotros y para eso hay que estar en actitud de confianza. Suelta y Confía, todo necesita reposar. 

Como, por lo general, no soportamos la confusión y nos queremos aclarar, no paramos de buscar, de preguntarnos...., cuando la vida es pura incertidumbre, aunque queramos dar explicaciones con la mente que, muchas veces, es la forma que tenemos para intentar sentirnos seguros, que conocemos las cosas, que sabemos lo que hacemos y dónde estamos, hacia donde vamos..., sin darnos cuenta de que  lo que más nos libera es saber vivir con la incertidumbre y esto es lo mismo que saber vivir con nuestras dudas, nuestra propia confusión, el no conocer todas las respuestas.

Cuando nos sucede algo que nos dejó alguna marca, nos impactó, queremos y necesitamos respuesta y mientras antes mejor porque no soportamos el no comprender el por qué, o para qué nos sucedió tal o cual cosa... En el momento en que entendemos, mejor si comprendemos, que todo tiene una causa pero que no tenemos por qué saber cual es ésta...., aprendemos a aceptar esa duda, esa incertidumbre y llevaremos mejor la confusión. 

Buscar, preguntar, indagar, investigar..., eso nos enseña y nos guía siempre que seamos pacientes a la hora de obtener resultados y sepamos aceptar la confusión que es intrínseca al no saber... Sólo hay que imaginar que si nunca se obtiene una respuesta a una pregunta que nos tiene en vilo..., ¿qué no sufriremos por ello?, por no soltar el miedo a seguir con esa incertidumbre, a no tener respuesta. Ese sufrimiento podría ser para toda la vida. 

Recomendaciones

Hago mis preguntas y luego suelto y dejo ir lo que me preocupa y que son las respuestas. 

Suelto y dejo ir la preocupación y juicios hacia mi propia confusión, todo eso que no sé la respuesta porque confío en que, si me tiene que llegar, me llegará. 

Suelto y dejo ir mi apego a tener las respuestas de forma inmediata. 

Suelto y dejo ir mi preocupación e inseguridad por miedo a la incertidumbre y, en consecuencia, la necesidad de tener siempre respuestas a todo. 

Suelto y Confío.


M Paz Coach de Vida 

¿Crees que no mereces estar solo? 

Todo es necesario en su justa medida. Todos tenemos derecho a reservarnos en la medida en que ese aislamiento sirva para regenerarse, por decirlo de alguna forma, y así poder servir después a todos los que esté de que sea así. Hay muchas formas de entregarse a los demás, de servir al mundo, pero siempre que no sea por creer que se está obligado a ello sino porque se "sabe" cual es el cometido de hacerlo, el objetivo, o propósito, que lleva intrínseco valores que sirven para toda la comunidad, toda la tribu, todo el mundo...

Cuando quienes sirven al mundo se sienten apoyados, siguen haciéndolo, pero primero deben alimentarse ellos mismos, comprender cual es el propio valor y los valores comunes a los que uno quiere servir. Es hacer las cosas por un bien común y no por un objetivo individual, a veces egoísta, que también es necesario, pero en su justa medida. 

El mundo se mueve cuando los que están en cabeza miran por todos y éstos lo apoyan, entonces tienen la fuerza, voluntad y valor suficiente para seguir adelante, porque entre todos forman un equipo y se hace por un bien común.

El mundo se hunde cuando los que están en cabeza y que miran por todos, no son apoyados por los demás, la masa suficiente para seguir con fuerzas, ilusión, voluntad y valor.

El mundo se hunde cuando los que están en cabeza son egoístas que nos les importa lo que otros padezcan y, sean o no, apoyados por una mayoría, al no haber un objetivo con valores útiles para todos, habrá muchos que sufran del egoísmo de otros, muchas veces, porque les damos el poder.

Esto se aplica desde la familia más pequeña a la más grande como puede ser el mundo entero. 

Haz las cosas de corazón, entrégate de corazón, pero también respeta tu soledad para cuidar tu corazón...

La soledad justa es igual a la entrega perfecta, así nadie se seca y nadie abusa.


M Paz Coach de Vida


Miedo e inseguridad a comprometernos con sinceridad y honestidad porque nos sentimos vulnerables. Alguna vez (tal vez muchas...) nos dañaron, sufrimos, pero siempre somos  nosotros los que permitimos que el dolor nos embargue y alimente nuestro miedo. Esa intimidad que cuesta tanto compartir está deseando que le permitamos existir.

Nos resulta difícil cambiar, ahora, aquello que nos alejó de lo que más deseábamos y todo porque hicimos malas elecciones. El pasado se repite en el presente, el mismo tipo de experiencias, porque algo no aprendimos. Creemos que no echar cuenta..., nos va a librar de volver a tropezar. Creemos que distraernos, salir huyendo..., evitará que volvamos a pasar por lo mismo ¿ o no?...

Pues nada más lejos de la realidad, cuando menos se lo espera uno, zas, ahí está otra vez, esa situación que tanto molesta, tememos o nos duele. Esa persona que nos hace lo mismo que la otra, sí, la otra, esa del pasado de la que huimos pensando que salir corriendo sin más, era suficiente. Salir corriendo sirve cuando nuestra vida está en peligro, cuando nuestra emocionalidad está al límite y nos conviene protegernos, pero si después no se reflexiona acerca de la experiencia, cuando uno ya se retiró, se apartó y cerró la puerta..., para tener claro que algo en nosotros hizo que eso se produjera y así podemos cambiar desde dentro su causa (causa = efecto), entonces la vida es como una ruleta rusa y, encima, vuelta a empezar una y  otra vez..., o quizás nos suceda lo que ya dije en otra ocasión, que vivimos más muertos que vivos. 

Todo el mundo sabe (o casi todo el mundo...) que , cuando una lección no se aprende, ésta se repite..., porque la vida es así, es tan sabia que nos dice: "a ver..., es que no os enteráis..., ya no sé cómo hacer para que os deis cuenta, mirar dentro y dejar de fijarse tanto en lo que hay fuera"

Miedo, dolor, rencor, inseguridad..., todo eso tiene solución y lo primero para conseguirlo es aceptar que somos vulnerables, si, ¿o acaso creemos que hay alguien en este mundo que no lo es? al menos "humano", dudo mucho que alguien no lo sea, pero la vida y las experiencias parecían enseñarnos siempre a ser fuertes, demasiado fuertes, brutos incluso, algunos hasta quisieran ser indestructibles con tanto esfuerzo. Nos enseñaron que no estaba bien llorar, aparentar debilidad porque todo esto era para protegernos de los abusadores, de los hechos duros en los que no nos podíamos venir abajo y nos acostumbramos tanto a luchar desde fuera que nos separamos del poder que llevamos dentro, aún si aparentáramos vulnerabilidad por fuera. Nuestro poder interno puede con todo eso  y mucho más...

Reflexionar sobre nuestra capacidad de comprometernos con aquello que tanto tememos pero que, a la vez, tanto deseamos..., si sabemos de antemano que es para nuestro bien, para aportar bienestar a nuestra vida y no para restarnos de forma que quede seca nuestra voluntad e ilusión, eso es lo que no queremos ¿verdad?

Ser honestos y sinceros es el primer paso y, para eso, necesitamos nuestra intimidad, necesitamos profundizar en nosotros mismos y, cuando eso forma parte de nuestra vida, ya estamos preparados para comprometernos a tener una intimidad sincera y honesta, a un compromiso verdadero, sea del tipo que sea.


                                                                    M Paz Coach de Vida


¿Dices a todo que sí?, o ¿a qué, o quienes..., te cuesta decir que no?

Volvemos al saber "esperar", en este caso centrado en ese impulso de decir a todo que SI y es comprensible que haya personas necesitadas de involucrarse, comprometerse con otras personas, situaciones o con proyectos como una forma de perseverar en algo. Pero también es interesante comprender que un día algo nos interesó y al cabo de un tiempo, eso en lo que nos comprometimos ya no nos interesa. Esa costumbre (aunque más bien es una inercia...) de decir que sí a todo, o a casi todo por demostrarnos a nosotros mismos que podemos, que somos constantes, que perseveramos en aquello en lo que nos comprometemos... 

Tal vez, nos involucramos en demasiadas cosas y al final no conseguimos terminar ninguna, muchos frentes abiertos para nuestro compromiso y cuando esto sucede, nos podemos sentir aliviados al saber que todo fue el resultado de un impulso mecánico de nuestro cuerpo o nuestra personalidad sólo que, muchas veces, lo domina la mente. Digamos que es el hecho de no poder controlar que la boca exprese tan rápidamente "SI" cuando la respuesta correcta sería más bien parar para reflexionar sobre si eso que nos proponen, aquello que alguien planteó es correcto para nosotros, ¿de verdad que lo es...?

Aquí es donde está el mayor esfuerzo por haber hecho siempre lo mismo, el detalle de saber esperar para dar una respuesta madurada. Los impulsos crean impulsividad, sólo son eso, impulsos y lo cual significa que no tiene por qué ser una verdad para nosotros. Así es que, plantarse la espera, es una de las mejores opciones para acostumbrarse a dar una respuesta que no sea siempre un si..., se puede decir: lo pensaré; deja que lo piense...; no estoy seguro; ya te contestaré...

Nos acostumbramos a creer que tenemos que responder rápidamente, o a tener las respuestas "ya" y, a veces, o en ciertas situaciones seguro que es necesario, si, pero, muy probablemente, en muchas otras no lo es y las cosas no son siempre tan inmediatas, los avances tecnológicos nos han acostumbrado a la inmediatez, pero la vida no funciona así, los verdaderos proyectos no lo son, aquello que va a dar frutos a largo tiempo necesita su "tiempo". 

Recordar que no estamos aquí para complacer al otro y el SÍ tiene que ver más con nosotros que con el otro. En esas situaciones en las que ya se intentó todo lo habido y por haber, pero ahí llega ese personaje que se compromete e involucra por puro impulso y, como si fuera el último cartucho para gastar, dice SI, vamos a seguir, merece la pena intentarlo. Querer llegar más allá de los límites, como que se ha hecho todo lo posible e imposible, pero cuando no es lo correcto, es una insistencia innecesaria aunque cueste verlo y eso será a través del paso del tiempo, observando y meditando sobre los resultados ¿,mereció la pena? o ¿era sólo una confirmación propia de que podía seguir, ser perseverante?. 

Comprender que lo que pensamos, o sentimos (ese impulso...), en el momento presente no siempre es la verdad, nos puede ayudar en el proceso de saber esperar, aunque habrá muchos casos sencillos en los que, en el justo instante en que se responde, ya se sabe que se está haciendo lo correcto. 

Aprender a esperar puede resultar difícil, pero no imposible y si algunos pudieron, los demás también podemos.


                                                                              M Paz Coach de Vida


¿Miedo a no tener la respuesta correcta?...

Los humanos, normalmente, sufrimos cuando no tenemos respuestas y eso hace que no paremos de buscarlas. Nos cuesta mucho aceptar que la duda pueda ser algo así como un pan de cada día. Nos crea inseguridad y es verdad que hay cosas que si necesitan ser controladas, manejadas, planteadas, pero resulta que hay otras que no necesitan de nuestro control o nuestras supuestas soluciones, tal vez, porque no haya nada que solucionar, aunque así lo parezca. 

A pesar de que nos encanta ser portadores de esas soluciones fantásticas que nos salvaría, tal vez al mundo, o quizás sólo a nuestro vecino, es recomendable recordar que tener respuestas no significa que éstas sean correctas. La mente imagina mucho, divaga en un sinfín de posibilidades y cuesta soltar todas esas ideas en manos del tiempo para comprobar cómo las que realmente tienen sentido se mantienen a flote a pesar de todo, y las que no, se esfuman. Son como sueños, películas montadas y desmontadas en un ir y venir constante....

¿Hacia dónde vamos y hacia dónde nos llevan...?

Hay personas que están capacitadas para esperar y confiar en que las respuestas a sus preguntas, o a las que los demás les plantean, llegaran en algún momento y, muy posiblemente, de alguna parte que no es precisamente de ellos mismos, es decir, la vida las trae y, seguro, que serán mejores que las propias, aunque no por eso debemos cohibirnos, simplemente no tenemos que creer todas las que planteamos, aprender a dejar espacio entre ellas...

Tantas cosas son relativas..., tantas otras discutibles..., aquellos quienes les gusta tanto discutir y que están siempre buscando soluciones, explicaciones y, lo cual, está bien, no hay nada malo en ello mientras no entremos en el juego de la ruleta: "ahora me toca a mi ganar la partida, ya ganarás tú..." Cuando nos planteamos cómo obtener respuestas es obvio que nos ayuda a avanzar, conseguimos ir entendiendo este mundo y a nosotros mismos, pero no olvidemos que nada es igual, que el todo está lleno de infinitas posibilidades que se escapan a nuestro conocimiento. 

En esas respuestas que damos..., como cuando opinamos de forma generalizada, por ejemplo: "no hay quien entienda a las mujeres", "los hombres son todos iguales" ..., sabemos que esto no es cierto (o correcto) ¿o no? y no tiene importancia en un contexto inocente y bromista, pero en muchos casos que no son tan inocentes..., nos acostumbramos a quitar, a descartar gran parte del todo y cuando no tenemos en cuenta ciertos detalles, las respuestas simplemente, resultan ser falsas, no son correctas.

No os traicionéis a vosotros mismos y os creáis todo lo que pensáis, ni todas las respuestas son correctas ni todas las dudas deben ser aclaradas... Si aprendemos a vivir con esto, podemos dejar de sufrir por el constante divagar en la ruleta de "ganador a quien obtenga la mejor respuesta".


                                                                                  M Paz Coach de Vida

Aquellos que deseen aprender con una de las guías originales de la cual salen estas inspiraciones que comparto, sólo tienen que dirigirse a su fuente y comprar el documento. Este, en concreto, es el creado por Lia Cazzola, Analista y Formadora de Diseño Humano. Una persona que está ayudando y aportando mucho para el conocimiento de esta herramienta como guía perfecta de autoconocimiento y si das clic en la foto te dirigirá a su web al documento: "Impacto Solar" (aclaración al final de esta página).

"Yo comprobé en mis propias carnes (mi propia experiencia sin saber nada de esto en aquel momento) cómo esto es real y de ahí que lo recomiende"

¡Alguien tiene que dirigir!

Estaría bien que fueran esos que saben hacerlo sin creerse mejores que los que construyen, mejores que los demás, pues sin los segundos no habría nada que dirigir. Esos que saben marcar una diferencia a favor de todos. Esos que contrastan todas las posibilidades y opiniones escogiendo las mejores opciones y plasman su proyecto a sus constructores que estarán encantados de hacerlo porque se tuvieron en cuenta todos los factores. 

Para construir, a veces, tienen que desaparecer otras cosas pero no es un objetivo el hecho de destruir, sino la necesidad de cambiar aquello que lastima, que daña o destruye el bienestar de todos.

Para dialogar y llegar a conclusiones saludables, a veces, se tornan discusiones, pero no es un objetivo el hecho de pelear, sino de llegar a un acuerdo por el bien de todos.

Para unir, a veces, tienen que separarse quienes no se llevan, pero no es un objetivo el querer separar lo que hace bien, sino lo que hace daño.

Para salvar (en ocasiones y mientras menos mejor), tiene que anularse, paralizarse, o liquidarse, todo aquello que atente contra todos y contra todo, pero no es un objetivo el matar nada, mucho menos a alguien, sino que se trata de defender la vida que esté en peligro...

¿Por quien apuestas?

Vacío por dentro y lleno por fuera. Vacío porque no cultiva nada valioso en su interior, que se aferra a sentimientos destructivos sin aportar beneficios que enriquecen a todos, todos somos uno. Lleno por fuera porque utiliza adornos externos en forma de materia y actitudes vanas que sólo aparentan, pero que tantos se lo creen..., qué pena. Después dirigen desde su propio egoísmo y una autoridad impuesta. 

En cambio aquellos que tienen su corazón limpio, generoso, compasivo y con grandes valores están llenos por dentro y más vacíos por fuera. No necesitan tantos adornos complacientes, engañosos, mucho menos presumir y no tienen nada que demostrar que no sea ser ellos mismos y lo hacen de corazón. Son aquellos que sienten que ya lo tienen todo, agradecen su vida y la de los demás y lo único que desean es ayudar a dirigir lo que es necesario de que así sea. Tienen una Intención clara y noble, son los que unen, construyen, salvan..., cualquier situación digna de ser vivida.

Para liderar un pequeño mundo también cuenta. Ese lugar pueden ser los hogares, eso también necesita de organización y dirección, sobre todo cuando son más de dos...

Si te ha tocado ese rol ¿Cómo quieres dirigir?, y digo "si te ha tocado...", porque el verdadero rol de lider no se impone, es elegido por sus seguidores por mostrar cualidades para ello.

¿Cómo te gustaría que te dirigieran si te ha tocado construir? La respuesta es fácil ¿verdad?

Todo depende del corazón de las personas, tanto si construyen como si  dirigen, algunos simplemente observan, pero quien va con la verdad por delante, siempre es apoyado en situaciones dudosas por aquellos que lo conocen y lo aprecian, otros lo aman. En cambio, quien ya ha jugado y destrozado sin mostrar arrepentimiento ni actitud honesta, poco será defendido cuando las cosas se tuerzan, ese será traicionado y sepultado bajo los peores deseos, o acciones, de quienes sufrieron su abuso.

Ahora les toca reflexionar a quienes tengan que dirigir...


                                                                                     M Paz Coach de Vida


En la vida, llegan momentos en los que nos damos cuenta de que debemos parar y reflexionar sobre aquellos asuntos del pasado que nos mantienen aturdidos, atrapados. Poner nuestras cartas boca arriba para poder recordar más claramente ese pasado, reflejar el presente y sospechar los posibles futuros.

Son esos momentos en los que algo tiene que llegar a su final. Ya ha sido suficiente y nos preguntamos ¿qué nos está pasando? Y ¿por qué parece que damos vueltas y vueltas de forma que, siempre, regresamos al mismo punto de partida, a la misma carta?. Esa carta que no hemos solucionado y nos marea la baraja saboteando todas las posibilidades para, así, ganar la partida.

Debemos coger eso que tanto nos dolió, eso que tanto nos marcó y tomar una decisión. Hay que elegir entre seguir con la carta tramposa o sacarla para siempre de la baraja.

Es recomendable comprender que un futuro iluminado sólo puede crearse deshaciéndonos de todos los sueños fracasados y esas experiencias dolorosas que dañan los deseos más profundos de nuestro corazón. Para hacer semejante trabajo hay que aprender a "soltar".

La luz de nuestros corazones no puede salir sin despejarnos de las sombras que la ocultan. Creemos que es difícil, sentimos que es difícil y nos pasamos años albergando estados oscuros que ya no tienen lugar en nuestras vidas porque forman parte de nuestro pasado, pero los mantenemos en nuestro presente como si hubieran sucedido hoy mismo, caemos una y otra vez en la trampa de esa carta que sabotea toda la baraja, la que limita todas nuestras mejores posibilidades.

Entonces, si nos cansamos de sufrir, comprendemos que hay que parar... Estar en silencio y en soledad. Cuantas personas dicen que la soledad es mala, pero cuantas otras sabemos que es una de las mayores bendiciones que tiene la vida para poder conocernos, realmente, tal y como somos.

Y, parar no significa estancarse, simplemente reposamos las experiencias y su significado para quedarnos con lo que, verdaderamente, es valioso de ellas, aquello que nos servirá para iluminar nuestro futuro.

Recuerda:

Aprende de tu pasado, míralo y reflexiona, pero no te quedes con el...

Vive el presente, es lo único que tienes, tomando decisiones diferentes...

Y, sé la mejor versión de ti mismo para crear tu mejor futuro...

                                                                              M Paz Coach de Vida

A veces la soberbia y la arrogancia irrumpen saltándose las barreras de quienes se mantienen asentados en su sencillez y humildad. Aquellos necesitados de que les muestren formas de conseguir sus sueños, caminos que no conocen o que no se atreven a coger, pero sin imposición, sin hacerles creer que están obligados. Que no crean que lo que uno hace o piensa, es mejor que lo que el otro hace o piensa generándoles algún tipo de obligación o devoción.

Sé libre tú primero para poder ser un ejemplo de quienes no saben cómo serlo al igual que puedes ser pionero y los demás comprenderán que los sueños se cumplen. 

Se trata de líderes a favor de todos, y no a favor de uno solo.

Un buen líder sabe cómo liderar por el bien de todos y no impone. 

Un buen líder se conoce a sí mismo y, en consecuencia, está capacitado para ayudar a otros a conseguir lo mismo.

Un buen líder reconoce y acepta sus errores que le servirán para mejorar, a la vez que, conoce sus cualidades, las desarrolla, aprende a manejarlas y, en consecuencia, enseña a otros desde una intención sana y por el bien de todos, tanto si se trata de su propia casa como de una nación entera.

Un buen líder conoce sus limitaciones y, en consecuencia, respeta la de los demás.

Lidera tu vida primero y lo demás será coser y cantar... Cantar con esa voz influyente de quien ama a los demás como a sí mismo.


                                                                   M Paz Coach de Vida

Cuantas veces hemos contado algo, nadie nos prestó atención y nos sentimos frustrados, amargados, desilusionados, decepcionados... Tal vez tenemos una gran necesidad de ser escuchados y tenidos en cuenta de forma que nos dedicamos a llamar la atención contando algo que no nos han pedido que contemos y con matices que, aunque a unos no les interese, a otros si les interesa consiguiendo avivar en éstos aquello que necesitamos. Necesitamos que sientan lo mismo, que apoyen nuestra versión o disfruten de lo que contamos, pero que en muchas ocasiones no son historias que sirvan de alimento para el alma sino que son historias en las que nos recreamos para alimentar esas emociones a las que estamos acostumbrados y no nos darnos cuenta de que no son tan necesarias como creemos.

Todos nos hemos caído muchas veces, pero también nos hemos levantado las mismas y ya sabemos que la vida se presenta por sorpresa, no siempre la recibimos con los brazos abiertos. Hay tantos momentos en nuestras vidas en los que no nos gusta lo que nos toca vivir, igual ni lo soportamos, que nos pasamos los días, meses, tal vez años..., luchando contra la corriente explotando y alimentando nuestros sentidos con historias innecesarias, o entretenimientos vanos y pasajeros, en lugar de armarnos de todo lo necesario para seguirla sin que ésta nos ahogue.

¿Necesitamos realmente estar provocando, o ser provocados, frecuentemente?, y ¿qué necesitamos provocar?

¿Hemos comprobado hasta qué punto nos gusta incitar (o que nos inciten) a aquello que no nos lleva a ninguna parte? 

¿Podemos parar de vez en cuando, relajar las emociones y los sentidos para saborear el vacío? Ese vacío que tanto miedo nos da por creer que no nos llevará a ninguna parte, mucho menos a lograr lo que deseamos (sentir...). Creemos que no nos servirá de alimento ya que, si no hay emociones, no hay nada valioso en ello y sentimos como si tuviéramos que dejarnos caer...

No se trata, en sí, de no sentir emociones, sino de sentir las  que alimenten nuestro corazón, nuestra alma y nos sirvan para evolucionar, no lo contrario.

¿Nos motivamos a nosotros mismos y a los demás desde el corazón alimentando el alma, o sólo recreamos los sentidos una y otra vez? 

¿Qué historias dejarían huella en nosotros y en nuestra alma de forma que, siempre, las tendríamos presentes...?

Aquellas que recordaremos si algún día perdemos la ilusión o nos sentimos caer en un agujero...


  • Un ejemplo de historias que alimentan el alma y se cuentan para estimular el crecimiento personal, el entendimiento, emociones sanas, etc. es: "La llave de la felicidad"; "La princesa que buscaba marido"; "La chica y los dos monjes"; "El árbol de los problemas"...


  • Un ejemplo de historias que no alimentan el alma y recrean emociones que no estimulan el crecimiento personal podría ser cualquier historia personal, o de otros,  llenándola de juicios o deseos de provocar emociones negativas para desahogarse, descargarse, mostrar simplemente que se tiene razón, etc. (Revistas de cotilleo, algunas novelas, provocar el enfado, estimular los sentidos -el gusto con la bebida- el oído con esas conversaciones que no llevan a ninguna parte o evadirse con ruido de fondo-la vista con revistas que alimentan poco el alma, algún tipo de fotos, temas sexuales distorsionados..., sigue imaginando). En general, estímulos que no sirven para alimentar el alma.


M Paz Coach de Vida


Detalles importantes es igual a palabras importantes manifestando nuestra realidad en consecuencia de las mismas.

Enriquecer el verbo significa utilizar expresiones positivas, enriquecedoras y abiertas a evolucionar con una intención clara, resolutiva y proactiva.

Empobrecer el verbo significa utilizar expresiones negativas, intenciones conflictivas enfocadas en lastimar más que resolver y ayudar, cualquier enfoque limitante.

¿Realmente es importante aquello a lo que prestamos atención? o, ¿aquello a lo que prestamos atención lo utilizamos para manifestar querer tener la razón, mostrar nuestra rabia, descontento o decepción sin un objetivo claro por resolver, perdonar, esclarecer..., de forma que, nuestras palabras son más un desahogo que otra cosa y tienen una intención dañina?

¿Qué es realmente importante para nosotros? ¿Nos centramos en entender aquello que sucedió para aprender de su significado o, por el contrario, nos centramos en lo que sucedió para atacar, defendernos, juzgar...?

Es la comprensión y reflexión de esta frase: "¿para qué nos está sucediendo tal o cual cosa?", escogiendo los detalles importantes que nos llevan a evolucionar en lugar de atascarnos y quedarnos en el victimismo de forma que nos defendemos sin llegar a un entendimiento de la situación en sí, aunque sea posteriormente una vez pasada nuestra explosión o nuestra reacción.

¿Tenemos la costumbre de observar y ser precavidos a la hora de hablar para hacerlo de la forma correcta y en el momento correcto?

La precaución y la paciencia implican el no resistirse a los procesos de todo lo que es y está siendo manifestado en nuestras vidas en cada momento y de nosotros depende sacarle mayor o menor provecho para hacernos mejores personas, para ser nuestra mejor versión y no al revés. Si nos centramos en lo que nos hace sufrir nuestra inspiración y creatividad para participar en este mundo de forma productiva se verá afectada

Los detalles hacen la diferenciación en las personas, las cosas o en las situaciones y son importantes, pero también lo es el hecho de recordar que, siempre, hay un contexto a tener en cuenta. La percepción de cada persona que forma parte de ese escenario y que estará influenciada por sus propias experiencias, condicionamientos, educación, miedos, juicios... Tal vez crucificamos a los demás con etiquetas por esos "detalles" que no nos gustan y saltamos a expresar nuestro desagrado, o desacuerdo, sin previa invitación o sin haber sido preguntados para, en consecuencia, responder.

Lo que nos parece absurdo, injusto, quizás hasta monstruoso..., nos sirve para aprender y evolucionar como personas si sabemos interpretar las cosas, ser precavidos y tener paciencia a la hora de intervenir, a la hora de manifestarnos de cualquier forma, pero también puede servirnos para hablar sin ton ni son, para desahogar toda nuestra rabia, ira, sufrimiento... Acabar prestando más atención al detalle que nos molesta y por el que nos sentimos lastimados de forma que nos mantenernos en palabras y actitudes que no sirven para solucionar nada. 

¿Qué podemos aprender si nos fijamos en esos detalles que son realmente importantes a la hora de hablar y obtener un beneficio sano para todos? Posiblemente mucho, sobre todo, ser realmente útiles y ayudarnos unos a otros.


MPaz Coach de Vida

Aquí os explico un poco lo que significa esta frase y la semana que indico es idónea para trabajar, o meditar, sobre ella. Yo estoy haciendo este trabajo interior y os aseguro que funciona. Se queda integrado en uno aquello de lo que se toma conciencia con estas reflexiones.

Cuando hacemos las cosas porque sentimos la presión de hacerlas, nuestra mente nos hace creer que "tenemos" que hacer, esto, lo otro..., y esto significa que estamos actuando desde el ego, el juicio propio, el condicionamiento, la inseguridad, la creencia de necesidad, etc. Entonces, aquello nuevo que emprendamos, es muy posible que no lo terminemos, que no nos lleve a buen cauce, o incluso pueda lastimarnos.

Por ello, es muy importante que meditemos y reflexionemos sobre todo aquello en lo que se nos ocurre  iniciar, si lo estamos haciendo porque una parte de nosotros nos dice que "debemos" (el debería pertenece a la mente de la personalidad, a la obligatoriedad) o lo que queremos iniciar nos sale del corazón. 

Sentimos que nos llena el alma si lo hacemos. Si la vida nos ha inspirado a través de alguna propuesta, algún comentario que escuchamos, alguna situación, o desde nuestra propia intuición. Si esto es así, entonces lo que iniciemos, muy posiblemente, lo vamos a terminar, irá por buen cauce, tendrá buenos resultados, nos va a satisfacer... 

Sigue a tu corazón en todo aquello que hagas, si te equivocas, no importa, vuelta a empezar y no te sientas mal por todo aquello que empezaste y no terminaste.


M Paz Coach de Vida

Para quienes leen estas inspiraciones, quiero aclarar que están basadas, principalmente, en un documento que compré (lo que indico en el inicio de esta página) de forma que, quienes quieran saber más, o practicarlo teniendo más clara la información al respecto, tendrán que dirigirse a su original, a su creadora, ya que yo sólo escribo lo que me inspira, pero no compartiré bajo ningún concepto el documento de guía y aprendizaje para trabajar uno mismo. Es cierto que poseo otros documentos en los que también me baso para recoger información y que, igualmente, tienen su coste. Como base, quienes lo deseen, no tienen más que comprar uno de los libros principales de Diseño Humano y lo comprobarán. Comprenderán el alcance de esta herramienta.  

                                                                                           M Paz Coach de Vida