Ya es hora de despedirme...

13.10.2018

                Ya es hora de despedirme soltando aquello que me conviene soltar...

Soltar eso que tanto me cuesta y que mi mente se empeña en tener sin importarle las consecuencias. A mi mente egoíca no le importa si sufro, sólo quiere sostenerse. Es una energía que busca seguir existiendo y hace lo que sea para conseguirlo de forma que, si está dentro de mi, seguirá dominándome y secuestrando mi intención, mi pensamiento y mis elecciones haciendo que reaccione. Son esas decisiones que no medito, que no reflexiono ni me doy el tiempo necesario hasta que lo tenga más o menos claro, pero como mínimo, saber que no quiero postergarlo más, con eso ya es suficiente para probar la experiencia, tenga el resultado que tenga, así tendré la certeza de lo que realmente quería..., aunque sea viendo lo que no quería.

Muchas veces la mente quiere lo que quiere por motivos que se escapan a nuestra consciencia y, si no indagamos o pedimos respuestas, nos cuesta dejar de estar dormidos, hipnotizados..., pero podemos salir de algunas sensaciones, poco a poco, y empezar a soltar el apego al sufrimiento, el apego a lo que ahora quiero y deseo, pero que no es necesario ni es un objetivo para el alma. 

Entonces me pregunto:

¿Puedo prescindir de eso? ¿realmente creo que no puedo estar sin ...? 

Para quien sólo sabe ver en el momento tiene sentido expresar lo siguiente:

Si sólo sé estar aquí y ahora de forma que, lo que ahora siento, es lo que creo que es real y no puedo mirar las consecuencias de mis acciones porque no sé mirar hacia el futuro, ya que no puedo proyectarme a lo que todavía no ha llegado, mi única opción es comprender que este presente está sucediendo para algo y en lugar de quedarme en ¿por qué me está sucediendo esto?, me pregunto el ¿para qué? y ¿qué puedo hacer con esto, o cómo puedo responder a esto? Desde ese lugar de reflexión, paciencia y confianza, es de donde puede venir la decisión, la acción, o no acción, que me beneficiará más que perjudicarme.

Y sí, tengo miedo a lo que sería de mi si lo dejo..., si me aparto, si me deshago, desapego..., pero también puedo plantearme qué sería de mi si llega algo mejor porque dejé espacio, dejé un vacío... No puedo saber qué es mejor si no lo pruebo y para probarlo debo dejar lo viejo que ya no sirve, que ya no comparto por mis valores ni me aporta nada que forme parte de éstos, pero para eso tengo que saber, primero, qué valores tengo, desde dónde me muevo, ¿qué es lo que me llena y me mueve desde el corazón?. Lo que sí sé es que las pistas aparecen cuando las cosas no funcionan, no hay encuentros, no hay efectos que beneficien invitándome a soltar, dejar ir, despedirme...

¿Me pregunto alguna vez si me estoy perdiendo algo mucho mejor por no querer vaciarme?

Entonces agradezco eso que vivo, pero que ya no lo comparto y me despido dando las gracias:

Gracias por ayudarme a ver lo que mis ojos ya no quieren ver y lo que mi cuerpo y mi corazón ya no quieren sentir. Gracias..., y te dejo ir...

Y recuerda: el sentimiento de pena o lástima para soltar..., puede hacer que tomes decisiones que no son realmente necesarias y lo que haces es perjudicarte en tu evolución.

Tampoco olvides que alguien dijo una vez: "Esto también pasará..."

Aquello que sostienes sin necesidad, irá pesando cada vez más y, tarde o temprano..., te hundirá, pero aquello que sueltas porque no lo necesitas, aunque creas que sí, te liberará...


                                                                                                              M Paz Coach de Vida