Pues sí, siento dolor

25.07.2018


Ese dolor que nadie sabe ya que no voy contándolo por ahí y a más presuma de ser feliz, más dolor tendré porque no será más que el escudo de no querer mostrar al mundo que no soy perfecta y mi vida tampoco lo es, pero, aun así, amo todo lo que tengo y lo que soy.

Ese dolor del que tanto huyo y del que, a veces, me avergüenzo pero que siempre me encuentra hasta que llega un momento en que me doy cuenta y me rindo. Ahora, sí, estoy preparada para aceptar mi dolor y dejar de resistirme a él. Ya me cansé de luchar contra mí misma, de ir contra la corriente de mi propia vida, mi propia experiencia. De aquello que quiere hacerme ver que "creo" que no estoy completa y me falta algo. Que soy imperfecta y, como humana, está claro que lo soy, pero no lo soy como ser... 

Todo es perfecto, aunque no lo parezca"

Me cansé de querer consolar a esa niña llevándola a todas partes para entretenerla, hacerle probar todo tipo de experiencias y platos ricos que acaban resultando ser experiencias sinsabores, y todo para ver qué le gusta, qué puede hacerla feliz. Me cansé de sus caprichos engañosos e innecesarios a los que la acostumbré por no ser realmente útiles. Y es que comprendí que, esa felicidad que tanto quería que tuviese, era pasajera, muy pasajera y tardaba poco en volver a reclamar mi atención, volver a llorar y sentirse indispuesta. ¡Oh!, pero ¿qué es esto? Nada le consuela..., nada le llena..., de todo se cansa...

Nada le consuela porque lo que le doy no es lo que realmente quiere. Lo que le doy no dura más que momentos, ratos que pasan y todo vuelve a ser lo mismo.

Y, al fin, comprendí... Es como ir de la mano de tu niña que confía en ti, pero tú crees que no le puedes dar nada y la llevas a todas partes con todo tipo de personas y entretenimientos que, seguro, la van a satisfacer sin entender que lo único que quiere es a ti. Lo que esa niña quiere es que la mires tú, la atiendas tú, la ames tú y la tengas en cuenta tú. Esa niña quiere que la abraces, que la sientas... Esa es tu niña interior, esa que no para de llamarte la atención y que sólo quiere tu comprensión, tu apoyo, tu amor.

Y, estés o no estés presente, si hay muchas formas de hacer sentir al otro que estás, entonces, también hay muchas formas de hacerle sentir a tu niña interior, a tu verdad más profunda, que estás. Una sonrisa cuando está triste. Una inspiración encantadora y sincera, o un mensaje de cariño, aunque sea cortito. Un paseo divertido sólo para ti. El sonido de la naturaleza, sólo para ti. Olvídate del otro que no está ahí, que está en sus cosas y no le importa lo que estés haciendo tú porque tu experiencia no es la suya y se centra en su presente, no en el tuyo.

Céntrate en vivir y sentir lo que te llega a ti, eso te llenará tanto que te hará irresistible a los ojos de los demás y te preguntarán con gran curiosidad porque ellos se preguntarán a sí mismos ¿qué tienes tú que no tengan ellos...?

Sólo tú puedes saber la respuesta


                                                                                                                           M Paz Coach de Vida (Paz Akua, Escritor)