El beneficio de una buena comunicación

15.06.2018

La importancia de una buena comunicación basada en el respeto y el saber estar...

Una experiencia con un desconocido en la que algunas palabras y gestos fueron demasiado familiares, un abuso de confianza y teniendo en cuenta que estaba en unos días de reflexión sobre el silencio, la necesidad de hablar o no hablar..., cuando es el momento adecuado y la importancia de esperar, meditar sobre lo que uno quiere comunicar..., ha sido la guinda para inspirarme con este artículo.

Todos sabemos lo importante que resulta ser claros en algo para que podamos entendernos pero también es conveniente saber que el decir las cosas claras no es sinónimo de ser mejor persona. Es, en principio, ser sincero pero también hay que tener en cuenta cual es el mejor momento para hablar, cómo hablar y si realmente es necesario.

¿Te has sentido mal alguna vez por creer que has hablado en el peor momento, tal vez demasiado, con rabia o quizás sin sentido...?

Hablar por hablar por el simple hecho de necesitar soltar esa presión que sentimos de tener que decir lo que pensamos, bien por creer que tenemos razón, necesitar demostrar o conseguir algo,  no siempre trae buenos resultados a nuestra vida. Tal vez la necesidad de quedar bien hace que seamos pesados, o quizás reprochar lo que creíamos era un derecho, algo que dábamos por hecho.... 

En cambio, el silencio no sirve sólo para mostrar la razón al otro como tanta gente expresa con la frase: el que calla otorga..., no, el silencio también es una forma de no participar en la locura del ego, en la tontería, en una guerra en la que quien habla cree que ha ganado cuando el otro se ha silenciado sin percatarse de que 

el tiempo es el mejor aliado del que calla

 cuando no es necesario hablar porque éste es el que tiene el verdadero poder de poner las cosas en su sitio. Quien es sensato lo sabe y calla pero quien lo ignora cae en la trampa pudiendo resultar muy doloroso aquello que dijimos que lastimó al otro y que ya no se puede cambiar.

Necesidad de reivindicar, tener razón, reclamar, protestar, ofender o querer mostrar algo y ser escuchados, tal vez ser valorados por otros, o que yo soy el bueno y el otro es el malo...

Por lo general, nos resulta más difícil callar que hablar y, seguramente, muchos ni nos preguntamos si la vida nos ha pedido opinión. Y es que la vida nos invita a través de algo que vivimos, que nos lo piden expresamente o algo que vemos y que nos causa una impresión determinada de forma que lo trasmitimos desde el corazón para compartir con otros la experiencia y el aprendizaje. Es cuando se comunica a través del amor y no desde la reacción, es responder a esa experiencia.

Y uno de los factores más influyentes es la familiaridad..., otro tema delicado,

la familiaridad y sus inconvenientes...

Hay veces en las que, en el justo momento en que cogemos la suficiente confianza, empezamos a abusar o maltratar al otro con palabras, gestos o hechos muy sutiles pero que, para quien tiene cierta sensibilidad, empezaría a ser un exceso de confianza. Hay personas que están acostumbradas a eso pero otras no. Hay personas para las que la familiaridad puede provocar desdén y ahí es donde todo se estropea porque podría suceder un "te ignoro" y no es sólo físicamente con la no presencia, puede ser con respecto a ignorar los sentimientos del otro hablando o actuando de forma poco delicada, o lo que denominaríamos como no tener tacto. No darle importancia ninguna a una cita a pesar del agrado que se siente hacia al otro, no escuchar realmente al otro... Y, sin querer, podemos actuar desde el egoísmo por el simple hecho de dejarnos llevar por ese hábito que nos es familiar pero que no implica que sea lo correcto, la forma correcta de comunicarnos.

¿Por qué la familiaridad se traduce algunas veces en ignorar detalles del otro, pasarse con el otro, presumir delante del otro y un largo etc...? ¿Por qué, o para qué necesitamos hacer eso?

Hacer lo correcto a veces cuesta pero 

es preferible estar en paz que tener razón

Es mejor ceder y estar tranquilo y feliz que competir por  algo. Es mejor paz que guerra, la primera te lleva al corazón de la persona, la segunda al sufriendo por un posible mal entendimiento o un abuso.

Los detalles están en los límites de la comunicación y cada uno tiene los suyos. En qué justo momento se está abusando de la confianza del otro. Podría decir que la dicharachería tiene un límite y es que una cosa es ser ameno y otra ser excesivamente familiar concediéndose derechos de hablar o hacer lo que no tiene sentido para quienes conocen esos limites. Para algunos es precisamente esa familiaridad lo que no quieren permitir porque implica, tarde o temprano, un posible abuso de confianza y eso puede suceder con esas personas que lo interpretan como algo normal.

Respeta y te respetaran pero para ello deberás aprender primero a respetarte a ti mismo comprendiendo en tus reflexiones más profundas lo que te duele y lo que no..., así comprenderás el dolor del otro. Después, la forma en que lo resuelvas también tendrá sus consecuencias es mejor que cuides tus palabras, cuida tus actos y una posible falta de respeto... Lo más sencillo (aunque no es lo mismo que fácil), 

dejárselo a Dios que sabe mejor que tú lo que hay en el corazón del otro

 y si tiene que cambiar algo sucederá. Si una persona tiene que estar en tu vida estará, o se irá, tal vez te vayas tú pero será desde la paz y no desde la guerra. Esa es la diferencia entre el ego y el ser.

Y si necesitas entender mejor lo que te sucede para poder confiar puedes consultar tu diseño (tu carta en diseño humano) y es muy posible que, si eres de los que habla demasiado, tal vez sin rumbo o sin sentido, no sabes cuando es el momento correcto u oportuno para hacerlo y no tienes ni idea de cómo cambiar o parar..., ahí puedes encontrar tu respuesta. Es la comprensión de lo que te sucede y eso hará que ya no caigas tanto en tu propia trampa. La trampa de esa parte de tu mente que está condicionada y que te hace creer que necesitas hablar sí o sí, sin que sea en realidad para expresarte sino más bien para desahogarte o llamar la atención de alguna forma, sólo tú puedes saberlo. Te diré que hay algo que se llama "cautela", eso podría ayudarte a comprender la importancia del silencio, si es lo que necesitas, aunque te cueste.

Y cuando hables observa tu tono de voz, el cómo lo dices habla por sí mismo y es lo que captan los demás más que las palabras en si, más que su contenido pues prestarán atención a lo que trasmites y no tanto a las palabras que utilizas. 

Puedo observar en algunas de mis experiencias lo que hay detrás de una expresión con tono inadecuado y que forma parte de un pensamiento determinado que incluye una falta de aceptación de lo que es, ese momento presente..., yo también lo vivo en algunas situaciones y por ello sé que es mejor mantener la quietud empezando por aceptar lo que ya es. 

Cuando quieres comunicar un mensaje que es importante para ti, primero es recomendable que te preguntes si la vida te inspiró con algo, si te preguntaron o te pidieron opinión..., y después esperar el momento perfecto observando y contemplando tu estado de ánimo para que eso que digas sea lo correcto y no provoque un rechazo o resistencia. Si es alguien que te preguntó, tal vez tu mensaje le ayude con su transformación.

Estos detalles son una forma de madurar en tu comunicación, te puede traer mucha paz al respecto y así 

puedes aprender a controlar lo que hasta ahora te parecía imposible


                                                             Maripaz Morgado Coach de Vida (Paz Akua escritora)