La autoconciencia y sus beneficios

07.08.2018

Cómo la autoconciencia es la causa de esa transformación que nos hace tener una vida más plena y, por ello, podemos plantearnos la importancia que tiene el saber dirigir, en lugar de imponer y que se puede cambiar si 

Yo sé que soy ahora"

, ese es el secreto de la transformación, el momento presente.

¿Te cuesta tomar conciencia de ti mismo? ¿Estás aquí y ahora?, o ¿estás divagando constantemente en tus pensamientos y sufrimientos? 

Es normal que nuestros pensamientos divaguen constantemente entre el pasado y el futuro porque la principal misión de nuestro cerebro es la supervivencia y, por ello, debe contrastar el pasado y plantear soluciones para el futuro, digamos que el inconsciente plantea: esto que me sucedió (peligroso, dañino, molesto...) no puede volver a pasar..., pero ¿en qué momento hace esto? Una de las formas es cuando alguna situación desagradable se repite con cierta frecuencia y salta la alarma. Entonces es cuando nos planteamos que eso que nos sucede y nos molesta tal vez no sea lo correcto y cómo podríamos hacer para evitarlo, sobrevivir a esa situación de forma que nuestra mente organiza un plan de protección albergando creencias, reacciones o fórmulas de defensa sobre el caso en cuestión.

Si tuvimos guías, dirigentes (y esto incluye a nuestros padres, familiares, maestros..., cualquier figura de poder en nuestra vida) que no fueron correctos, por ejemplo, abusadores, es muy probable que hayamos aprendido, bien a creer que eso es normal y permitimos que abusen de nosotros toda nuestra vida sin darnos cuenta en absoluto y hasta nosotros abusamos precisamente por eso, por creer que es correcto. O, tal vez, a temer de forma que nos paralizamos cada vez que la situación se repite, o alguna parecida, y nos sentimos impotentes, no sabemos o no podemos apartarnos, simplemente nos congelamos. Quizás, nos inclinamos a defendernos y pelear, incluso atacar antes de ser atacados por percibir el peligro y que en muchos casos es emocional, no físico.

Ninguna de estas actitudes son una respuesta consciente a esas situaciones, sólo son "reacciones", esa es nuestra forma de reaccionar a esa situación que tememos o que no nos gusta, que nos causa malestar, dolor. El secreto está en responder, no reaccionar y para eso necesitamos estar "presentes", tenemos que ser conscientes de nosotros mismos.

El problema, a la hora de dirigir, se torna cuando nunca nos cuestionamos si eso que creemos que es normal, realmente lo es. Y vuelve a entrar la capacidad de verse a uno mismo y reflexionar sobre sus pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. Para eso, vuelvo a repetir, necesitamos el "presente". Parar siempre es ahora aunque analicemos lo que pensamos, sentimos, dijimos o hicimos en el pasado, como si nos acaba de suceder justo en este momento. Si hay algo que solucionar lo sabemos porque no "olvidamos" el asunto en cuestión o albergamos creencias y miedos con sus respectivas reacciones y que, como dirigentes, nos puede crear falta de visión, carencia de empatía, mala comunicación, tal vez escasa confianza..., en definitiva, que no sabemos dirigir.

La conciencia es ahora, no podemos cambiar mañana, ese es el engaño de la mente: mañana lo haré... Es el miedo a cambiar, el apego a lo acostumbrado, aunque muchas veces será porque no estemos (interiormente hablando) todavía preparados. Que no hayamos tenido suficiente según sintamos nuestros límites y todavía nos falte aprendizaje, la perspectiva correcta, pero el cambio siempre sucede en el ahora. Todos estos aspectos forman parte de la personalidad y de ahí la importancia de ser conscientes de nosotros mismos, la personalidad no siempre es lo correcto, es lo que llevamos en el personaje pero no somos nosotros en verdad, no es nuestra esencia, sólo nos sirve para movernos en este mundo con un rol determinado.

Nadie puede tomar conciencia por nosotros. Si cambiamos nuestro interior, el exterior también cambia, pero si esto no sucede, como mínimo ya no nos sentiremos igual porque cambiamos la percepción y aquello que tanto nos afectaba, juzgábamos, criticábamos, temíamos..., ya no nos afecta de la misma manera. Quizás ya no le damos importancia y eso hace que se manifieste la paz en nosotros, en lugar de reaccionar a lo que nos molesta. Todo esto, simplemente, porque se solucionó el dolor que llevábamos dentro y así evitamos, también, todas esas actitudes egoístas con las que abusamos del poder, abusamos de los demás y cuyo principal origen es el miedo.


                                                                                                                                  M Paz Coach de Vida